Por estos días se abrieron las inscripciones de listas para la elección de la junta directiva de la Asociación Distrital de Educadores, ADE, en Bogotá, en un hecho sin precedentes, el sindicato le puso tatequieto, a esas personas que, a pesar de que ya cumplen su edad de jubilación, se atornillan al sindicalismo para vivir de él.

La Comisión Nacional Electoral, organismo politizado, donde sus magistrados son abiertamente cuotas de grupos políticos, y pasaron por alto millones y millones de dólares en coimas de Odebrecht a las campañas de Santos y Zuluaga, ahora pretende frenar el proceso de la revocatoria al alcalde Enrique Peñalosa investigando un préstamo y hasta un recibo de 2.000 fotocopias.

Para iniciar este artículo quiero recordar las palabras del cura Camilo Torres “Ya estamos cansados de discursos, ya estamos cansados de promesas. Cuando  vemos un movimiento masivo, veremos cómo se juntan a ellos, una cantidad de oportunistas de última hora que querrán usufructuar ese movimiento…

En año 2015, el hoy fiscal de la CUT Valle, Luberney Mazuera, hizo un acuerdo con el equipo del candidato a la alcaldía de Buga (hoy alcalde en ejercicio) Julián Latorre Herrada para hacerle campaña, citaba a reuniones a los docentes en Buga y descaradamente presentaban al candidato en mención.

Como consecuencia del eje mediático contra la Revolución Bolivariana, hay mucha gente que opina a partir de la desinformación vertida por la prensa de las élites en Colombia.

Al mejor estilo del gobernante autoritario, el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa viene dejando ver su talante  excluyente y elitista, para abordar las complejas situaciones que atraviesa la ciudad.

El día de ayer se vivió un momento crucial en la historia de la democracia Colombiana. Con el anuncio  de la revocatoria al alcalde Enrique Peñalosa, después de muchos años el poder popular vence las intenciones de los poderosos de este país y pone al descubierto que no soportamos más la sucia política colombiana.

En los años 30, la Masacre de la Bananeras puso en primer plano las reivindicaciones de los trabajadores colombianos. Esto obligó a darle una verdadera vida jurídica al sindicalismo y floreció la lucha obrera. En los años 60, la Revolución Cubana, transforma y reorganiza el movimiento social colombiano; renace un sindicalismo militante y beligerante, que veía con esperanza una Colombia para los trabajadores.

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